Por qué existen estos términos
Cuando alguien intenta abrir una cerradura sin la llave, no suele ser a base de fuerza bruta contra la puerta entera: se ataca al bombín, que es la pieza más pequeña y, en cerraduras antiguas, la más vulnerable. Los fabricantes han ido diseñando bombines que resisten cada una de las técnicas conocidas, y de ahí vienen estos nombres.
Anti-bumping
El "bumping" consiste en usar una llave especialmente cortada que, con un golpe seco, hace saltar los pistones del bombín como si fuera la llave real. Un bombín anti-bumping tiene un sistema interno (pistones adicionales, resortes distintos) que impide que ese golpe mueva todos los pistones a la vez.
Anti-picking
El "picking" es la técnica clásica de ganzuar: notar la resistencia de cada pistón con una herramienta fina y colocarlos uno a uno en la posición correcta. Un bombín anti-picking añade pistones falsos o de formas irregulares para que sea mucho más difícil distinguir por el tacto cuál es la posición correcta.
Anti-taladro
Si no se puede abrir con ganzúa, la alternativa es destruir el bombín taladrándolo. La protección anti-taladro consiste en placas de metal endurecido dentro del bombín que, en el mejor de los casos, rompen o desvían la broca antes de que llegue al mecanismo.
¿Necesitas todo esto en tu puerta?
Depende de tu situación: una vivienda en una zona tranquila con un bombín en buen estado no necesita necesariamente el nivel más alto del mercado, pero sí conviene evitar los sistemas más básicos y antiguos, sobre todo si el bombín sobresale del escudo o si vives en una planta baja. Te lo valoramos sin compromiso y te decimos con honestidad qué nivel de protección tiene sentido para tu puerta, sin venderte más de lo que necesitas.