No hay una fecha de caducidad
A diferencia de otros elementos de la casa, una cerradura no viene con una vida útil marcada. Depende de la calidad del mecanismo, de cuántas veces se usa al día y de las condiciones del sitio donde está instalada (por ejemplo, la humedad y la sal del aire cerca de la costa desgastan un bombín más rápido que en el interior). Aun así, hay señales claras de que ya ha cumplido su ciclo.
Señales de que tu cerradura está llegando al final
- La llave cuesta cada vez más girar, o hay que moverla o forzarla un poco para que entre
- El bombín gira pero a veces "patina" sin abrir del todo
- Notas holgura en el pomo, el tirador o el propio bombín
- Ha habido un intento de manipulación, aunque no llegara a abrirse
- Es una cerradura de gorja (llave de paleta) antigua, con cada vez menos repuestos disponibles
- Llevas años sin cambiarla y no sabes cuántas copias de la llave hay en circulación
Qué la desgasta más rápido
- El uso muy frecuente (portales de comunidades, negocios con mucho tránsito)
- La cercanía al mar: la humedad y la sal afectan al mecanismo interno con el tiempo
- Puertas metálicas expuestas al sol, que se dilatan y descuadran ligeramente la cerradura
¿Reparar o cambiar?
Si el problema es puntual (suciedad, un pequeño ajuste), muchas veces se soluciona con una limpieza y engrase del mecanismo, sin necesidad de sustituir nada. Pero si la llave lleva tiempo dando problemas o ha habido un intento de forzarla, suele salir más a cuenta cambiarla directamente que ir reparando síntomas uno a uno. Lo revisamos in situ y te decimos con honestidad qué opción tiene más sentido para tu caso, sin proponerte cambiar más de lo necesario.